LA RED SOCIAL [un ensayo]

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Hay un concepto, una idea, latente y permanente: cada persona se considera a sí misma un medio y un fin, y, de esta manera, se afirma y re-afirma como un todo integrado, que fluye y refluye enlazándose con otros medios y finalidades. Cada quien se limita a decir: «yo». El concepto latente, la idea permanente de que cada uno es un ser individual, que tiene la capacidad de decidir si va a realizar el enlazamiento con lo externo y/o cuándo lo hará, es, en principio, un proceso de «encubrimiento». En segundo término, es un proceso de «desplazamiento». Se hace referencia a «encubrimiento» en el sentido de ser un proceso que tiene la «cualidad de permanecer fuera de la vista [percepción sensorial]». Y al decir «desplazamiento» se quiere referir a un proceso que tiene la «cualidad de seleccionar lo que se desea observar, apartando todo lo que se considere “innecesario”». Así, el creer que la individualidad es necesariamente inherente a cada uno, dentro de su integridad física, es más bien sólo una idea con la que se desea «desvirtuar» la perspectiva de asumir plenamente el: «Yo soy porque nosotros somos».

En esta perspectiva colectivista se pretende agrupar todo; y el verdadero sentido de palabras como «vida», «muerte» y «humano», carece de relevancia cuando no se refiera a «todo lo vivo», «todo lo muerto» o «todo lo humano». Es decir, tanto la creencia de una individualidad inherente a la integridad física, como el supuesto contra-argumento de una colectividad dicotómica [«todo o nada»], podrían considerarse extremos de una misma recta. Ambas ideas, ambas perspectivas, se relacionan mutuamente y se distribuyen de manera no-uniforme en, lo que se podría llamar, las «estructuras ideológicas» de todo ser que posea raciocinio. «Estructura ideológica» significará: «conjunto de partes no perceptibles directamente mediante los sentidos, que reflejan y representan a su vez, otro grupo, el conformado por los pensamientos instintivos y los creadores». Son entonces ambas perspectivas, en esencia, un conjunto de pensares, ya fuesen instintivos y/o creadores.

Se crea firmemente en una individualidad o en una colectividad, hay ciertos pensamientos, justamente los «instintivos», que sí podrían considerarse inherentes a la naturaleza o al desarrollo psicomotriz de los seres racionales. Y es razonable creer que, sin embargo, todo pensar necesita de un estímulo, de una correlación entre lo externo y lo interno, para poder surgir. El estímulo podría muy bien ser directamente algún atractivo perceptible sensorial-mente, o un atractivo indirectamente relacionado con algún objeto/situación/idea percibido(a) a través de los sentidos; es decir, un pensamiento podría surgir ante el estímulo provocado por el ver alguna imagen, escuchar un sonido, o sentir algo rugoso o liso, pero también se da la posibilidad de que, no en el preciso momento en el que ocurre, sino luego, en una instancia temporal más adelantada, el estímulo provocado por alguna imagen/sonido/superficie, permite e impulse un nuevo pensar. La primera situación ya está descrita, la segunda podría plantearse de la siguiente manera:

«Un niño pequeño camina de la mano de su madre, a través de un túnel natural de arbustos; siente y expresa su miedo, a lo que su madre corresponde con un susurro tranquilizador, y un palmear de hombros.

»El mismo niño, días después, viaja en un tren subterráneo junto a su padre; en determinados lugares, ninguna luz alumbra el trayecto que toman, ni mucho menos a los pasajeros a su alrededor. El niño cierra los ojos con fuerza, recuerda a su madre cuando le susurraba un: “No tengas miedo de la oscuridad”, y le palmeaba el hombro.

»Gira la cabeza hacia donde cree que está su padre, y le pide que lo abrace; cuando éste lo hace, el niño vuelve a sentir tranquilidad.»

En un primer momento, el pequeño recibe dos estímulos de parte de su madre, uno que escucha, y otro que siente en su piel; ambos le dan un sentimiento de seguridad. En una situación similar, y con otra persona, el pequeño vuelve a sentir temor, y recuerda en un primer momento la solución a la situación con la que se guarda similitud, es entonces que, ante la presencia reiterativa del «temor», reacciona ante el estímulo pensando que, para solucionar la situación actual, se puede recurrir a un proceso que ya se utilizó con anterioridad. De esta manera, se realiza una asociación, que es la base de todo pensamiento, de manera indirecta con estímulos sensoriales del pasado.

Es presumible entonces la existencia de un estímulo ya sea usado directa o indirectamente, que impulse la asociación con un estímulo reciente o pasado, con el fin de tomar una decisión fundamental: la elección entre creer en la «individualidad» o la «colectividad». De este pensamiento se sustenta gran parte de lo que podría servir de base a la descripción de las distintas maneras en las que un ser racional, expresa su «necesidad de contacto». La «necesidad de contacto», se podría conceptualizar como «el pensamiento instintivo que refleja y representa la relevancia de establecer un enlazamiento entre lo externo [entorno] y lo interno [integridad física y psíquica]». Para diferenciar pensamiento «instintivo» del «creador», se puede analizar el caso del niño temeroso; en este, el pensamiento típicamente «instintivo» es un «conjunto de asociaciones entre estímulos sensorial-mente perceptibles que surge de manera espontánea», y se ve ejemplificado por el hecho de que, cuando el niño se halló en una zona de oscuridad mientras el tren seguía su curso, surgió el recuerdo, una modalidad del propio pensamiento instintivo, en el que su madre a través de dos acciones, logra cambiar su sentir. Ahora bien, el pensamiento «creador» es «aquél que, a partir de otros pensamientos, logra concebir algún planteamiento necesario para actuar ante una situación actual determinada».

La «necesidad de contacto», como pensamiento instintivo que es, se plantea de igual forma en cada integridad racional. El momento en que lo hace, y las circunstancias en que lo hace, son las únicas variantes. Pero ante esta «necesidad de contacto», la respuesta puede y debe necesariamente ser múltiple aunque reiterativa, viéndolo desde una perspectiva general. «Múltiple», porque ésta respuesta estará estrechamente relacionada a la «estructura ideológica» de la integridad física/psíquica racional. «Reiterativa» porque, varias «estructuras ideológicas» pueden poseer ciertos pensares que condicionarían una respuesta específica, y es justificable el creer que ciertos pensares podrían surgir de manera reiterativa justamente, en sectores en los cuales se organizan las integridades racionales.

Dicotómicamente se podrían presentar:

1) Una necesidad de contacto elevada, que repercutiría en una respuesta condicionada y dirigida hacia la búsqueda de otras integridades para el establecimiento de un enlazamiento, con mayor apremio.

2) Una necesidad de contacto baja, que repercutiría en una respuesta dirigida hacia un aislamiento de otras integridades con el fin de no realizar un enlazamiento.

Sin embargo, aún estas categorías podrían subdividirse:

1.A) La búsqueda de un enlazamiento directo.

2.A) La búsqueda de un enlazamiento indirecto.

La sub-categoría (1.A) denotaría al comportamiento reiterativo de las integridades que, buscasen el enlazamiento a través de un contacto directo, refiriéndose aquí a la percepción sensorial cercana entre distintas integridades racionales. La sub-categoría (2.A) denotaría al comportamiento reiterativo de las integridades que, si desearan realizar un enlazamiento, lo preferirían realizar sin hacer uso de una percepción sensorial cercana; es decir, degustándose por cierto aislamiento.

Sin embargo, éstas sub-categorías dejan de ser dos entidades separadas, para combinarse, ante lo que se denomina como «red social», o, dicho de otra manera: «el medio aislativo-artificial para el enlazamiento de distintas integridades racionales». La «red social», se sustenta en un primer lugar, en permitir que las integridades que podrían entrar dentro de la sub-clasificación (2.A), realicen un enlazamiento respetando su preferencia hacia el aislamiento; y en un segundo lugar, en permitir que las integridades que cabrían dentro de (1.A), puedan complementar su enlazamiento cercano, a través del aislado, y, a su vez, conocer a los pertenecientes a (2.A). Por eso el calificativo de «red» parece el más adecuado; ya que, de alguna manera, permite que tanto los que creen en un «individualismo» como aquellos que lo hacen en un «colectivismo», puedan enlazarse entre sí… Así pues, cada quien satisface su «necesidad de contacto» a través de dos formas:

1) El enlazamiento directo [físico, principalmente].
2) El enlazamiento indirecto [usualmente representado por las «redes sociales»].

Es por último evidente que nadie es una isla, completo en sí mismo.

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