ELOGIO DE LA INDIFERENCIA… (un ensayo)

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«Misty&Rain», fotografía de Rui Palha.

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1. INTRODUCCIÓN Y DEFINICIÓN DE TÉRMINOS BÁSICOS

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En un principio la locución latina podría haber tenido alguna otra razón de ser, pero, en la contemporaneidad adquiere matices claramente apreciables: Dolce far niente (dulce no hacer nada). Se puede aceptar la premisa de que esta frase célebre, puede ser una interpretación de la indiferencia[1]. Claro es que, dado que el término puede tener distintas acepciones, no habría que señalarlas sin especificar con cuál de ellas se está completamente de acuerdo. Si bien la definición más aceptable para una gran mayoría pudiera ser ésta: «aquello hacia lo que no hay inclinación ni aversión»; el sentido que adquiere comúnmente se acerca más a lo que explica Tresguerres (2008):

«Todo me es igual», debía de decir Pirrón, y acaso por eso ni siquiera se molestó en escribirlo. […] No a todo podemos ni debemos ser indiferentes, porque ello supondría incurrir unas veces en la inmoralidad y otras en la estupidez: en ser, en sentido estricto, idiotas, esto es, ocupados en exclusiva de nuestros propios asuntos, sumidos en una especie de autismo afectivo e intelectual. Pero a decir verdad, aquello de lo que no podemos o no debemos desentendernos no son más que un puñado de cosas, tan pocas que acaso quepa contarlas con los dedos de una mano.[2]

En otro escrito me había tomado la libertad de declarar esto:

Cada persona se considera a sí misma un medio y un fin, y, de esta manera, se afirma y re-afirma como un todo integrado, que fluye y refluye enlazándose con otros medios y finalidades. Cada quien se limita a decir: «YO». El concepto latente, la idea permanente de que cada uno es un ser individual, que tiene la capacidad de decidir si va a realizar el enlazamiento con lo externo y/o cuándo lo hará, es, en principio, un proceso de «encubrimiento». En segundo término, es un proceso de «desplazamiento».

Se hace referencia a «encubrimiento» en el sentido de ser un proceso que tiene la «cualidad de permanecer fuera de la vista [percepción sensorial]». Y al decir «desplazamiento» se quiere referir a un proceso que tiene la «cualidad de seleccionar lo que se desea observar, apartando todo lo que se considere “innecesario”».

De ésa concepción «latente», es que surge, a mi modo de ver, la indiferencia. Que, si se sigue la misma línea de pensamiento, sería también un proceso de «encubrimiento» y «desplazamiento» (manteniendo éstas palabras, las definiciones ya referidas). Teniendo en cuenta todo lo anterior, podría darse una conceptualización base a ésta palabra tantas veces repetida:

La indiferencia es un proceso de encubrimiento y desplazamiento, comúnmente apreciable como una medida razonable para inferir inconscientemente o no, aquello que se prefiere ignorar (en cualquiera de sus acepciones) de aquello a lo que sí se está dispuesto aceptar (excluyendo la última definición [número 5]).

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2. UN CASO DE ESTUDIO PARTICULAR

[esta sección incluye en su mayor parte una opinión personal (con base en hechos comprobables gracias a las fuentes anexas), incluida en éste escrito con el fin de ilustrar y complementar la idea de la indiferencia; su lectura no es obligatoria para la comprensión global del texto, aunque sí recomendable]

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«¿Qué quieren decir? ¿Que cuando consigo un trabajo donde no tengo que usar un taparrabos, debo usar un traje de baño? ¿Tendré alguna vez un papel donde no tenga que estar sin camiseta?[3]»

(Chistopher Atkins)

El actor que representó al joven Richard, protagonista de «The Blue Lagoon» (su primera película), realizó este comentario luego de que se estrenara «The Pirate Movie» (su segunda película en la pantalla grande),[4] refiriéndose posiblemente a la visión del público y de la industria con respecto a su persona como mero símbolo sexual, por lo que se le otorgaban papeles preferentemente dispuestos con el fin de mostrar más cuerpo que profundidad emocional o dramática.

Su tercera aparición en la pantalla grande fue interpretando a un «stripper» que comenzó a tener una relación con una mujer casada.[5] De ahí en adelante su actividad como actor se redujo a aparecer en películas independientes, comúnmente relacionadas con su distribución directamente en vídeo (VHS y luego DVD). Una de ellas, «Dracula Rising», parecía ser un proyecto prometedor, porque había deseado siempre interpretar a un monstruo.[6]  Leyó el guión que le fue enviado, y aceptó el papel que se le otorgaba, al notar que era una historia romántica, tal y como uno de los rasgos principales de la novela de Stoker. Pero, al comenzar a trabajar, se le impuso la representación de un guión distinto.[6] Otra de sus posibles decepciones.

Tal y como apunta otra persona, lo más probable es que todo haya comenzado en una total inocencia respecto al negocio.[7] Su actuación en «The Blue Lagoon» se dio porque otra persona lo indujo a ello, en un principio no tenía ningún interés.[3] Pero luego de su introducción, su manipulación por parte del público/industria (los papeles otorgados inmediatamente después y su posterior declive profesional), sólo podría interpretarse en términos de una indiferencia selectiva. ¿Acaso la indiferencia (si se acepta el último concepto dado en la introducción) no es en sí misma y en todos los ámbitos en los que pueda aparecer, selectiva? Claramente lo es, la necesidad de hacer énfasis en ello (agregando el adjetivo) se debe a que, pueden reconocerse al menos dos tipos:

  1. La indiferencia impuesta.[8]
  2. La indiferencia selectiva.[9]

Con esta caracterización dicotómica de la idea planteada no se pretende en ningún momento la negación de las posibles relaciones entre los distintos tipos referidos. Es decir, los estímulos que pudieron desembocar una indiferencia marcadamente impuesta, también pudieron influir en las disposiciones generales previas a la de carácter selectiva. Pero la mayor proporción de estímulos recibidos por la educación, permiten la concepción de la impuesta; mientras que, la menor proporción de los mismos, permiten el desarrollo de la selectiva.

Volviendo al caso de Atkins, ¿por qué considerar la indiferencia hacia su profesionalidad, como marcadamente selectiva? Si bien los estímulos (factores) más decisivos son impuestos (la necesidad de la industria de dar al público lo que quiere ver)[10], la mayor influencia viene de una indiferencia selectiva que corresponde a la necesidad de encasillamiento, por la cual el propio público llegara a aceptar a Atkins sólo como una cara bonita que, luego de tres películas (las ya referidas anteriormente), no daba para más, disponiendo las cosas para su posterior declive profesional.

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3. ELOGIO DE LA INDIFERENCIA

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La indiferencia que se ha descrito, no es plenamente la que propuso Gramsci; porque, la manera en que se ha caracterizado, hace pensar que, ya sea impuesta o selectiva, se está tomando un partido respecto a un tema/idea/acción/persona. En lo que sí se asemeja es en lo que respecta a que «opera pasivamente, pero opera». Se podría encontrar similitudes también con el concepto de represión, aunque sería más aceptable verlas (indiferencia y represión) como procesos distintos con objetivos parecidos.  Sin embargo, el elogio a la indiferencia, es algo que plenamente está integrado a nuestra naturaleza. ¿Cómo se puede evidenciar? Tengamos en cuenta en primer lugar unas palabras de «un amigo invisible» (expresión usada por Pietri en su programa: «Valores humanos»):

Es el resultado de la contraposición entre lo individual y la masa. La muerte de un individuo, sobre todo si nos resulta cercano y agradable, obviamente será más lamentad[a] (esto, incluye a quienes sentimos cercanos y admiramos a la distancia, como hacemos con los artistas. Yo lloré cuando murió Ray Bradbury, por ejemplo). Por el contrario, las muertes lejanas —física, emocional y psicológicamente— nos resultan ajenas y tendemos a ignorarlas.[11]

Si son en masa, como las muertes por hambruna o genocidio, con mayor razón. La acumulación de dolor no deviene en más compromiso, sino en agotamiento psicológico y la mente reacciona cerrando las válvulas emocionales como autodefensa. Por eso las ONG suelen usar materiales mostrando una cara o un grupo pequeño de gente en sus publicidades para lograr una reacción emocional visceral en el receptor. Si pusieran fotos de masas, el resultado sería mucho menos efectivo. Es lamentable, pero es la realidad psicológica de nuestras mentes.

De esta manera, el mayor elogio que pudiese recibir la indiferencia se halla en la continua aceptación que recibe, principalmente inconsciente. Para la mayoría, sería entonces plenamente razonable creer que no hay manera de luchar contra ella, y que por eso no debería de preocupar a nadie (aunque pensar esto ya dejase en claro su poder); ante esto, podría decirse que efectivamente no hay manera de erradicarla, pero sí una manera de contrarrestarla. Después de todo, se podría extrapolar la teoría dispuesta en la que, al hacer que algo inconsciente pase al plano de la conciencia, se reduzca significativamente sus efectos. Al final, luego de premisas, teorías y  opiniones, permanecen las palabras de Safranski (2010):

La conciencia hace que el hombre se precipite en el tiempo: en un pasado opresivo; en un presente huidizo; en un futuro que puede convertirse en bastidor amenazante y capaz de despertar la preocupación. Todo sería más sencillo si la conciencia fuera simplemente ser consciente. Pero ésta se desgaja, se erige con libertad ante un horizonte de posibilidades. La conciencia puede trascender la realidad actual y descubrir una nada vertiginosa, o bien un Dios en el que todo alcanza su plenitud.[12]

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NOTAS Y REFERENCIAS

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[1] En un primer sentido, es «aquello hacia lo que no hay inclinación ni aversión», como lo es lo de que las estrellas o los pelos de la cabeza sean en número par. En otro sentido, es «aquello hacia lo cual surge inclinación o aversión, pero sin preferencia por una u otra cosa», por ejemplo, cuando entre dos monedas idénticas de cuatro dracmas debe elegirse una de ellas; pues se produce una inclinación a elegir una de ellas, pero sin preferencia por una u otra. Y en un tercer sentido, dicen que lo indiferente es «aquello que no conduce ni a la felicidad ni a la desdicha», como la salud o la riqueza; pues dicen que es indiferente aquello de lo que es posible servirse unas veces bien y otras mal. [Hipotiposis Pirrónicas, III: 177].

[2] Fernández Tresguerres, Alfonso (2008). «Sobre la indiferencia (De pirrónicos y abúlicos)». El Catoblepas 3 (81). ISSN 1579-3974.

[3] «Christopher Atkins: biography» (en inglés) (en línea). FAM People. Consultado el 29 de noviembre de 2013.

[4] «Biography» (en inglés) (en línea). Consultado el 29 de noviembre de 2013.

[5] «Plot Summary» (en inglés) (en línea). Consultado el 3 de diciembre de 2013.

[6] «Interview» (en inglés) (en línea). Consultado el 3 de diciembre de 2013.

[7] «Ícono» (en español) (en línea). Consultado el 3 de diciembre de 2013.

[8] Esta podría considerarse el tipo de indiferencia condicionada por la educación (tanto a cargo de los padres), como de aquella indirectamente dada por la sociedad (expresada también en el principio de la realidad). Se establece pues, como una indiferencia basada en la asumida ignorancia/negación de ciertos tópicos debido a la moral asumida e impuesta por la susodicha crianza de cada persona.

[9] Esta podría considerarse el tipo de indiferencia no-condicionada (instintiva) de cada individuo, es decir, la ignorancia/negación de ciertos tópicos/ideas/acciones debido a disposiciones que naturalmente estaban, sino predefinidas, ya establecidas de una cierta manera que más tarde, con los estímulos requeridos, desembocarían en ciertas posiciones intelectuales/pasionales.

[10] Xabier Elorriaga (actor). (1996). Tesis [largometraje]. Consultado el 3 de diciembre de 2013. Escena en 28:30—29:10. 0117883 (en IMDb)

[11] Navarro Serer, Mariano (2006). «La muerte y el duelo como experiencia vital: acompañando el proceso de morir». Información psicológica (88). ISSN 0214-347 X – D.L. V-841-1983. pág. 17

[12] Safranski, Rüdiger (2010). «Prólogo» (en español). El mal o el drama de la libertad (5ta edición). México: Tusquets Editores. pp. 13. ISBN 978-607-421-146-7.

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