Caso de estudio: Venezuela

GEDSC DIGITAL CAMERA

[Este es un artículo de opinión que se ha realizado con base tanto en hechos como en pensamientos diversos (cuyas fuentes/referencias están al final). La principal inspiración de las palabras que a continuación se podrán leer, se encuentra únicamente en el propósito conciliador y reflexivo, invitando a pensar en el asunto y dejar un lado a la duda razonable.

NOTA: Todas las palabras que están remarcadas en «negrita» son enlaces, puede y debería dar clic en ellos para complementar la información/opinión recibida].

Recientemente, la situación de Venezuela ha llegado a un punto crítico, se rumora ya otro golpe de estado. Apenas me hube enterado del catalizador de estos rumores (la muerte de algunos estudiantes universitarios), no hice esperar mi postura al respecto, habiendo leído ya la opinión de varias personas (algunas que atestiguaban, incluso, haber sido partícipes de la protesta en donde, a su tiempo, perecieron los mencionados):

La verdad, no me sorprende. Ni siquiera desde el lado del gobierno, y esto no es una justificación de ninguna acción tomada. Si se pretende salir a protestar de manera «pacífica», y se dan varias muertes, no sólo hay que preocuparse por las muertes, sino por las causas de la protesta, y la ideología detrás de cada uno de los manifestantes.

Un claro ejemplo se puede ver cuando, si una persona no declara abierta y absolutamente su disgusto por el gobierno que está en el poder, es directamente insultada, o se duda de su percepción de las cosas de manera despectiva (así sea sutilmente). Gandhi logró dar el ejemplo de cómo protestar pacíficamente,[1] y quisiera creer que, a cualquiera que no comulgase con sus ideas, lo trataba de forma respetuosa, sin insultarle ni querer menospreciarle intelectualmente.

En circunstancias generales, es probable que me hubiera bastado haber dejado en claro mi postura con la declaración citada. Pero, si no ha sido así, es porque me encontré con una «evidencia» de la conducta «desdeñable» de las fuerzas del orden; entre comillas ambas palabras porque, y he aquí una duda razonable, lo que era presentado como evidencia era un vídeo que guarda bastante relación con uno que fue difundido en el 2002 (v. «Premio Televisión», seleccionando el año 2002 en el recuadro azul al comienzo de la página), y que incluso llegó a recibir un premio, para luego saberse que había sido un montaje.[2]

El vídeo que se utiliza como evidencia en la actualidad, es éste (1er vídeo, se recomienda discreción):

El otro que he mencionado, que es muy similar, se puede ver aquí (a partir del minuto 14):[3]

Ante todo esto, me fue imposible no recordar la reflexión sobre la guerra que llegó a realizar T. H. White en su inmensa obra titulada, según el contexto en el que fue publicada: El libro de Merlín. Existe un fragmento que me tomaré la libertad de citar aquí (espero sea leído en su totalidad):

«―Impoliticus ―dijo Merlín―. Homo impoliticus. Recordarás que Aristóteles nos definió como animales políticos. El tejón sugirió que examináramos esta afirmación y, después de estudiar las políticas humanas, nos pareció que el único calificativo adecuado era impoliticus.

»―Continúa, si debes hacerlo.

»―Averiguamos que las ideas políticas del homo ferox (denominación particular que le da White al hombre en general, desprendiéndose del calificativo «sapiens» por razones de peso) eran de dos clases: según la primera, los problemas pueden ser resueltos por la fuerza. La segunda decía que podían resolverse mediante la discusión. Los hombres-hormiga del futuro, que creen en la fuerza, consideran que para determinar que dos y dos son cuatro basta con dar una paliza a los que no están de acuerdo. Los demócratas, que son los que creen en la discusión, consideran que todos los hombres tienen derecho a su opinión, porque todos nacen iguales; primera exclamación instintiva del hombre de poca talla es: “Valgo tanto como tú”.

»―Si no se puede confiar ni en la fuerza ni en la discusión ―dijo el rey―, no veo la solución en ningún lado.

»―Una cosa es la fuerza, otra la discusión y otra la opinión ―dijo Merlín con absoluta sinceridad―, pero nada de eso equivale a pensar. La discusión no es más que una exhibición de fuerza mental, algo así como hacer esgrima con argumentos no para obtener la verdad, sino la victoria. Las opiniones son los callejones sin salida de los hombres perezosos o estúpidos, de los que no son capaces de pensar. Si alguna vez apareciese algún político auténtico que pensara desapasionadamente y a fondo un tema, al final hasta el homo stultus (otra denominación de White para el hombre; “stultus” significa necio) se vería obligado a aceptar sus soluciones. Las opiniones no resisten a la verdad, que es mucho más fuerte. Actualmente, sin embargo, el homo impoliticus se contenta discutiendo con opiniones o peleando con sus puños en lugar de buscar la verdad que está en su mente. Tendrá que pasar un millón de años antes de que la gran masa de los hombres merezca el nombre de animal político».[4]

Toda la obra se fundamenta en una larga conversación sobre las causas de la guerra, sobre cómo evitarla en un futuro, y sobre cuál forma de gobierno es la más adecuada para el hombre. Las formas de gobierno son explicadas mediantes analogías con el día a día de distintas criaturas (el rey Arturo se transforma en cada una de ellas); en concreto, las hormigas (a las que se considera fascistas), las abejas (socialistas) y los gansos (anarquistas).

Si bien el fragmento es demasiado corto para poder desarrollar como se debería el análisis que ejerció White al momento de escribir la obra (1945), es interesante la última frase: «Tendrá que pasar un millón de años antes de que la gran masa de los hombres merezca el nombre de animal político». Y es que, como dije desde el momento en que me enteré de las muertes de algunos protestantes, me pareció que no era ésa la manera de proceder (las reacciones posteriores, digo; se tiene todo el derecho y hasta el deber de lamentar ésas muertes, pero hay que considerar las posibles causas de la protesta y cuál era la ideología detrás de cada uno de los que llegaron a participar).

Aunque se me pudiera objetar que no fui testigo ocular, y que, por lo tanto no puedo tener una idea exacta de cuál fue su manera de protestar, las respuestas y las referencias al tema en las redes sociales me dejaron una duda apremiante. El tema cobró más importancia cuando vi el vídeo al que se quiere llamar «evidencia», y con más razón todavía, al compararlo con el de 2002. Si alguien quisiera especular sobre mi ideología política, yo simplemente le mencionaría una frase que creo contiene mucha verdad (para que concluyera lo que quisiera): «las ideas no son de nadie; andan por ahí y le pertenecen al mundo, a la humanidad».[5]

Aún así, aparte de cualquier ideología, no quiero ni deseo permanecer indiferente ante este asunto. Me lamento de la situación de Bolívar hoy en día, la mayoría de las frases que se citan como suyas siempre son las mismas; se deja en permanente olvido una propuesta que incluyó en su Discurso de Angostura:

«Renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso».[6]

Claro es que, las acciones tomadas con base en el mismo pensamiento son necesariamente variadas, aunque cabe, por momentos, cierta esperanza: todos gustan de «V de Vendetta» por su mensaje anarquista, pero casi nadie se detiene a pensar en unas palabras de su protagonista…

«La felicidad es una cárcel, Evey. La felicidad es la cárcel más insidiosa de todas».[7]

Pero la felicidad que pudiese alcanzar un pueblo al derrocar a un gobernante no llegaría solamente a ser una cárcel con el debido tiempo, también podría considerarse como una forma de egoísmo. Pero, en una sociedad donde filosofías como las de Ayn Rand son alabadas, sólo queda mencionar la paradoja detrás de toda política democrática (con esto no insinúo que sea correcto/necesario/admisible buscar otras formas de hacer justicia):

«Alguna vez se depositaron grandes esperanzas en la democracia, pero la democracia significa sencillamente la opresión de la gente por la gente y para la gente».[8]

====================

REFERENCIAS

====================

[1] Respecto a la posición de Gandhi, podría considerarse lo que deja dicho en su obra Mi religión: «No es verdadera la no-violencia si amamos meramente a quienes nos aman. Es realmente no-violencia cuando amamos a quienes nos odian».

[2] Pascual Serrano (escritor) y Carlos Fdez. Liria (escritor). Caso de estudio: VENEZUELA [fragmento de «Cuarto poder, los medios en la sociedad de la información», documental]. Consultado el 13 de febrero de 2014. Escena en 15:30—17:16.

[3] Luis Alfonso Fernández (Venezuela), «La masacre en el centro de Caracas», difundido por Venevisión el 11 de abril de 2002.

[4] White, T. H. (2012). «5» (en español). El libro de Merlín (1era edición). Barcelona, España: Random House Mondadori, S. A. pp. 83-84.

[5] Dieterich, H. (2007). Hugo Chávez: el destino superior de los pueblos latinoamericanos (conversaciones con Heinz Dieterich). Alcala. pp. 43

[6] Bolívar, Simón (2011). Discurso de Angostura. Correo del Orinoco Ediciones. pp. 12 (de 16).

[7] Moore, A., & Lloyd, D. (2009). V de vendetta. Editorial Planeta DeAgostini, S. A. [número VII] pp. 236. ISBN: 978-84-674-9418-1.

[8] Wilde, Oscar (2009). «Política». El arte de conversar (4ta edición). Girona (España): Atalanta, S. L. p. 154. ISBN 978-84-935313-7-9.

Anuncios

9 comentarios en “Caso de estudio: Venezuela

    • Te podría responder que ha sido mi educación familiar (no sólo transmitida por mis padres), te podría decir también que soy muy rebelde y tiendo a descreer en lo que apoya la mayoría, pero siendo sincero, sólo investigué a profundidad.

      Claro que la investigación no es completamente reciente, porque el documental que me sirve de base para refutar el montaje del 2002 que es muy similar al vídeo que transmitieron actualmente, lo conocía ya con anterioridad, y realmente me parecía una injusticia que no fuese transmitido por al menos uno de los canales de televisión.

      Las conclusiones, sin embargo, sí son recientes, y expresadas ante toda esta algarabía que se ha desatado, no sólo en mi país, Venezuela, sino internacionalmente. Alguien tenía que intentar ser objetivo, y déjame confesarte que nunca me ha llamado la atención servir de «periodista», así, entre comillas. Pero la situación lo amerita, y sólo espero que no se repita en mucho tiempo, ni se agrave más de lo que está ahora. Saludos, y gracias por comentar.

      Me gusta

  1. La verdad muy interesante, coherente y respetuoso sobre todo con el tema. La verdad es una de las pocas opiniones del tema en la que no tengo nada que criticar y que coincido en todo. La violencia jamas es ni sera la solución de ningún problema pero como dijiste en un enunciado “Tendrá que pasar un millón
    de años antes de que la gran masa de los
    hombres merezca el nombre de animal
    político”

    Me gusta

    • Deberías leer ésa obra, Luis («El libro de Merlín», de T. H. White). Es la verdadera crítica a la guerra e incluso a la política humana… Como menciono, fue escrita en 1945, una fecha esencial. ¡Saludos, y muchas gracias por comentar! 😉

      Me gusta

  2. Sin palabras. Me a gustado mucho el articulo, y tomare los libros que sitas para inspeccionarlos yo también. Lo referente a la crisis en Venezuela es un asunto muy espinozo, si bien los medios liberales transmiten una gran crisis, los de los países de izquierda como RT o telesur hablan de conspiraciones. Yo en lo personal nunca me fió de los medios y tomo sus noticias como un espejismo de la realidad, solo la punta del iceberg, en Venezuela lamentablemente las diferencias políticas están costando vidas desde hace años, lo que yo me pregunto es ¿saben ellos que no pueden hacer un golpe a uno de los gobiernos mas militarizados de la región? O es que a pesar de saber que su lucha es infructuosa quieren presentarse en los medios como la Venezuela lastimada por un gobierno déspota.
    Hablando de autores, yo que estoy leyendo a Ricaurte Soler y uno de sus textos sobre la ideología de la nación panameña, me pregunto si al igual que en la Panama de 1903 son las clases altas de Venezuela las que buscan crear una conciencia de nación liberal a punta de mártires. Sin mas un saludo, y comparto tu protesta contra la intolerancia a las protestas como medio de exprecion popular.

    Me gusta

    • Agradezco que tomes en consideración las obras que cité, y me parece muy interesante lo que apuntas sobre una época de Panamá. No parece ser casual que ayer haya visto por primera vez «El sastre de Panamá» (2001) y me haya quedado algo dubitativo. Sin embargo, he de recordarte que no apoyo la manera en que se han desarrollado estas protestas… Me parece que por la manera en que lo hicieron se dieron estos resultados tan lamentables. ¡Saludos y gracias por comentar, Diego! 😀

      Me gusta

  3. Un articulo muy bien hecho. De acuerdo con todo lo que dijiste. Como dijo Diego, no hay que fiarse de los medios de comunicacion. Dicho esto, la oligarquia Venezolana siempre ha actuado de la misma manera desde que Chavez entro al poder, es necesario investigarlo para descifrar bien esta situacion. Esto es solo otro plan golpista mas. Bien que hayas mencionado el caso 2002, una copia (en su mayoria) del caso actual venezolano.

    Me gusta

    • Muchas gracias por hacérmelo saber, ayer estuve toda la tarde discutiendo sobre política con un opositor, y tocamos la posibilidad del cese del conflicto, y cómo debería de terminar. Quedamos muy a gusto al reconocer que cada quien tenía parte de la razón, y que sólo faltaba el diálogo para encontrar la mejor perspectiva de todo lo que ha acontecido hasta ahora. Saludos, José. 😉

      Me gusta

  4. Me has vuelto a impresionar por tu raciocinio o nivel lógico escoge cualquiera, y lo digo porque se tu edad, en un caso como este de la crisis político social como la que en la actualidad atraviesa nuestra patria, hay que ser muy pero muy objetivo esto por el simple hecho de que no ser así nos llevaría a tomar partido por un bando u otro, cuando en realidad el único bando es Venezuela.

    Cosa mala justificar con la ceguera, esta solo nos da visiones erradas, amorfas de las cosas, ejemplo escuché decir “se debe resistir, que las protestas sin destrucción no hacen caer a los tiranos”, y me pregunto ¿a quién favorece todo esto? ¿Quién gana con esta escasez de alimentos, bolívares bien bajitos, que esta crisis fingidas, es decir creada en laboratorios, sea el pan nuestro cada día, demonización de un gobierno? Lo sé pero lo dejo para que cada quien forme propia opinión. En las democracias el triunfo se logra en las elecciones, las muertes por agresión solo son reflejo de desmesurada ambición. Excelente artículo.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario... // Write a comment...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s