El mito de la caverna re-interpretado (The Croods, 2013)

The Croods

Recuerdo cómo le leía a mí tío uno de los escritos que más me ha impresionado de un autor de fama recobrada últimamente; se trataba de las moscas del mercado. Sin haber terminado de leerlo, escucho a mi tío reír ruidosamente. Su sonrisa perfecta y algo amarillenta (gusta de fumar) se mostraba ante mí, y, como no dejaba de sorprenderme su reacción, me dijo:

─Cuando algo nos hace [son]reír es porque contiene algo de verdad.

He dispuesto así sus palabras, ya que si las hubiera puesto fielmente (reír en vez de sonreír) levantaría una mayor crítica sin proponérmelo seriamente. Me dirían, por ejemplo, que el sufrimiento (desde el niño al anciano) tiene todas las posibilidades de conservar la misma intensidad aunque no la misma expresión (lágrimas presentes o no); y que reírse ante tales situaciones sería cruel. Por eso, convenientemente, es mejor haber puesto sonreír. Aunque también se vincule este gesto con la felicidad ante algo, sé por experiencia y observación que tendemos a sonreír cuando lloramos, o al menos así se ve cuando nuestros pómulos se levantan. Véase por ejemplo la expresión de Nicholson que, aunque sea una actuación, es muy lograda:

Al ver The Croods (que se dio a conocer con el nombre de Los Croods: una aventura prehistórica) en su estreno, salí de la sala de cine con una sonrisa y con los ojos llorosos. No lloré, sólo estuve a punto de hacerlo. En aquél momento, varios meses atrás, ni siquiera pensé en dedicarle una reseña. Ayer, volví a verla. La base del guión tiene varias coincidencias con el nombrado y repetido a lo largo de la historia, mito de la caverna. La razón por la que titulé todo como el mito de la caverna re-interpretado se debe a que, si bien no podemos asumir todo el contenido del filme como una auténtica y quisquillosa forma de relatar parte de la historia de la humanidad, no deja de ser un sondeo antropológico-creativo a lo que pudo haber sido en ciertas circunstancias.

Aunque se sirva de algunos clichés para provocar nuestra risa, esto no prevalece sobre las ideas generales que pretende mostrar la obra respecto a por qué llegamos a ser una civilización:

  1. Curiosidad e imaginación (la una de la mano de la otra).
  2. Trabajo colectivo (que es estudiado bajo la dinámica de grupos).

La verdadera riqueza que se puede apreciar en toda la historia no es sólo la caracterización individual de cada uno de los personajes, sino la forma en que cada una de las acciones en efecto dominó ofrecen el devenir evolutivo (resumido) de la propia humanidad y de las demás especies animales. Véase por ejemplo una de las primeras escenas, en las que se puede valorar rápidamente la cadena alimenticia y cómo, por adaptación, cada especie tiene ciertas características preponderantes que le sirven para sobrevivir. Sin embargo, y es algo razonable, para el hombre no todas sus necesidades (véase a Maslow) podían verse satisfechas si todas sus acciones se limitaban a realizarse en pos de la supervivencia como especie; tal y como apunta la narradora y principal protagonista de la historia:

Eso no era vivir, era sólo no-morirse. Son cosas diferentes.

Sin embargo, esta historia no es sólo una re-interpretación del mito de la caverna. Aún sin haber leído a Platón en su totalidad, puedo decir que encuentro otro antecedente a esta película (que lamentablemente no ganó el premio de la Academia que se merecía en la ceremonia celebrada en el 2014) en otra parte de su obra. Me tomaré el atrevimiento de citar las palabras del filósofo, recalcando que, tanto Eep (la protagonista) como yo (literalmente) gustamos de ver directamente al Sol (sé las consecuencias a largo plazo de hacer esto, y he aceptado el riesgo):

«Me pareció entonces ─dijo él─, después de eso, una vez que hube dejado de examinar las cosas, que debía precaverme para no sufrir lo que los que observan el sol durante un eclipse sufren en su observación. Pues algunos se echan a perder los ojos, a no ser que en el agua o en algún otro medio semejante contemplen la imagen del sol. Yo reflexioné entonces algo así y sentí temor de quedarme completamente ciego de alma al mirar directamente a las cosas con los ojos e intentar captarlas con todos mis sentidos. Opiné, pues, que era preciso refugiarme en los conceptos para examinar en ellos la verdad real…».

(PLATÓN, Fedón o sobre el alma, 99c)

Haber salido con una sonrisa y los ojos llorosos cuando la vi por vez primera, después de todo, es el mayor elogio que podría formular ante una obra tan sublime.

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2 comentarios en “El mito de la caverna re-interpretado (The Croods, 2013)

  1. Bueno es muy interesante tu punto de vista, yo intente ver esa película pero al ver los animales de su mundo y esas mezclas tan rebuscadas no me intereso mas y no la vi, me alegra saber que existían algunas lagunas de lucidez en ese film.

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