Nymphomaniac Vol I & II (Lars Von Trier, 2013)

nymphoma

Aunque es mi deseo expreso realizar una crítica a la obra de Von Trier como un todo, consideré necesario realizar dos carteles para cada volumen. Este es el primero.

1. EL PATO SILENCIOSO

¿Poco masculino? No, definitiva y absolutamente femenino. No en el sentido usual que se le da el término, por supuesto. Pero, aún así, completamente razonable. Sería extraño que se diera una conversación entre un hombre y una mujer tal y como se da entre Joe —la protagonista— y Seligman —el juez asexuado que la escucha—:

SELIGMAN.— El amor es ciego.

JOE.— El amor distorsiona las cosas. O incluso peor, el amor es
algo que nunca has pedido.

Extraño en la forma en que se da, no sólo por el contexto en donde surge la conversación, sino por la forma de expresar una verdad que, por otro lado, sí podría aparecer en otro tipo de comunicación más trivial. Sobretodo, cuando se tiene en cuenta lo que se dice en otro momento, que es, en mi opinión, la base de todas las posibles reflexiones que deberían surgir a partir del visionado de esta obra de Von Trier:

JOE.— Normalmente, una ninfómana es vista como alguien a quién nada le es suficiente, y es por eso que tiene sexo con distintas personas. Eso claro que es cierto, pero si soy honesta, yo lo veo precisamente como la suma de todas estas experiencias sexuales distintas. Entonces en esa manera, sólo tengo un sólo amante.

Bajo esta declaración de la protagonista, uno no puede más que recordar casi de forma irónica, y encontrar una semejanza entre lo que se puede llamar su justificación ante el espectador, y una mínima aunque vital parte del método que estableció Descartes para reconocer qué era verdad y qué era mentira. Para evitar confusiones, le citaré debidamente:

1. Fue el primero no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese ocasión de ponerlo en duda.

2. El segundo, dividir cada una de las dificultades que examinare en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.

3. El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se proceden naturalmente.

Y el último, hacer en todos unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales que llegase a estar seguro de no omitir nada.

Descartes, René (2007). «Segunda parte». El discurso del método & Meditaciones metafísicas (en español).[42 ed.] Espasa Calpe, S. A. p. 53. ISBN 84-670-2218-3.

He dispuesto en negrita lo que está directamente relacionado con la justificación de Joe y, en cursiva, lo que está indirectamente conectado. Porque si bien es pausible que bajo esta perspectiva lo que buscase ella con la suma de todas estas experiencias sexuales distintas era llegar a poseer un mayor conocimiento de los hombres y de sí misma, la única manera objetiva de hacerlo era seguir el tercer paso de Descartes; de lo más fácil a lo más difícil, de lo simple a lo compuesto.

Y es así, efectivamente, que se puede encontrar la estructura que caracteriza a toda su historia. Comenzó con lo simple, es decir, conseguir la atención de cualquier hombre (incluso de aquellos que reprimieran muy bien sus necesidades). Continuó, como por encanto, desarrollando un sistema para no perder el control de sus relaciones sexuales con 10 sujetos distintos al día, y, lo cómico ante este punto, es que el sistema haya sido en buena parte fundamentado en el azar. Así, iba preservando algunas relaciones y desechando otras, hasta que se presentó una situación imprevista. Volvió a tener en cuenta el paso 2, dividir cada una de las dificultades que examinare en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución, y se limitó a mantener relaciones con tres sujetos.

¡EUREKA! Como señaló Seligman —el juez asexuado y feliz—, había descubierto —a través de su método— la polifonía. Pero la perfecta armonía entre el bajo, el soprano y el cantus firmus de sus relaciones, la llevó a tal punto álgido que, cuando se reencontró con el único hombre del que se enamoró (o al menos uno piensa esto), llega al punto de crisis en el cual su delicado sistema se rompe. No puede sentir nada.

***

2. ESPEJO

Según la teoría de sistemas de Bertalanffy, un sistema es un conjunto de elementos que se interrelacionan entre sí en busca de un fin común. En caso de Joe, uno bastante claro: demostrar su rebeldía ante la forma en que se desenvuelve la sociedad ante el amor, y muy especialmente ante la sexualidad. Por ello declara:

«La sociedad es tan cobarde como la gente que hay en ella. Quienes, en mi opinión, son demasiado estúpidos para la democracia»

Pero más allá aún, también bajo la teoría de sistemas, se explica que:

Los sistemas existen dentro de sistemas: cada sistema existe dentro de otro más grande.

Es por ello que, para detenerme y ver en contexto la situación, generalicé un esquema que muestra la parte que me interesa vislumbrar, dentro del sistema persona:

Sistema

Si quisiera continuar el razonamiento tendría que presentar otro esquema donde en vez de PERSONA estuviese SOCIEDAD, aparte de otros cambios y añadidos. Todo quedaría así:

SEXUALIDADD

Puedo reconocer que obvié algunas posibilidades, pero hay que recordar que este esquema lo desarrollé especialmente para entender la situación de Joe, la protagonista principal de «Nymphomaniac».

En fin, a grandes rasgos se puede ver porqué Joe es juzgada de forma casi dicotómica por el sistema (la sociedad) al cual pertenece como persona antes que como una ninfómana. ¿Si hubiese utilizado métodos preservativos para evitar alguna ETS habría cambiado la forma en que se le ve? No. ¿Si hubiese expresado su sexualidad de otra manera (como lesbiana), sin disminuir la cantidad de veces que participaba en un acto sexual, habría cambiado la forma en que se le ve? No; a menos que se hubiera dedicado a ser actriz porno —dentro de esa posibilidad habría sido aceptada por todas las personas que venden y consumen tales productos, por nadie más—. Sin embargo, estas preguntas se las hace uno como espectador teniendo la posible certeza de que ella no se las habría planteado, dado que, como explica abiertamente:

«Soy una ninfómana y me amo a mí misma por serlo; pero por encima de todo, amo mi coño y mi sucia, obscena lujuria»

***

3. LA PISTOLA

Lars Von Trier se ha caracterizado por ser, si no polémico, al menos un cineasta a contracorriente. Esa actitud la ha explicado él mismo diciendo que: «Toda película ha de ser una roca en el zapato». Es decir, ha de ser algo que disponga las condiciones para que cualquier espectador tienda a pensar repetitivamente con base en un estímulo determinado (desde uno u otro punto de vista); en resumidas cuentas, la tendencia al conflicto del neurótico. Y es que, ante personas tan extremas (en el mejor o peor sentido) uno no puede permanecer indiferente.

Ahora bien, habría que aceptar por el momento que toda obra de arte está plena de sentido y propósito, por lo que, es necesario y vital que posea un mensaje que quiera dar; en otras palabras, el tipo de roca que está «molestando» a quien la tiene debajo de la planta del pie. Descubrir cuál es el mensaje es —o al menos debería serlo— el placer doloroso de cada uno.

Y, aunque la primera impresión que tuve al terminar de ver ambos volúmenes de la obra fue la de su base poco masculina, o, mejor dicho, feminista, es ésta una interpretación demasiado lineal y dicotómica como para ser aceptable. Debido a esto, sí asumiré que una de las bases de los filmes tiene una inspiración feminista, pero consideraré oportuno aprehender la posibilidad de que el mayor fundamento sea la rebeldía. La actitud contracorriente de querer romper con lo preestablecido y con los prejuicios, para mostrar que la belleza y la bondad/moralidad/comprensibilidad/aceptación de algo o alguien, no debería hacerse a la ligera. Pero hay más dentro de esa voluntad, también se quiere mostrar que (tal y como cité anteriormente) la sociedad es tan cobarde —y prejuiciosa, si se me permite agregar— como la gente que hay en ella.

En este punto tomé la crítica de Von Trier —a través de Joe— y la acepté sin más dilaciones para hacerla propia, pero no me he escapado del sistema al que pertenezco. Es decir, existe la posibilidad de que mi propia cobardía me haya hecho reaccionar hipócritamente, y que mi máscara de «persona tolerable» sea sólo una de las tantas maneras en que he aprendido a reaccionar. Si esa posibilidad fuese cierta, no sería menos despreciable en relación a aquellos a los que va dirigida la reflexión de Von Trier y la mía propia. Sin embargo, no ahondaré en estas dudas por el momento. Me conformo con dejar que Joe y Von Trier den la puntada final a la planta de mi pie:

JOE.— «Alabamos a quien dice lo correcto sin sentirlo y nos burlamos de aquellos que no dicen lo correcto pero tienen buenas intenciones»

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Cartel que improvisé para el Vol. II

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5 comentarios en “Nymphomaniac Vol I & II (Lars Von Trier, 2013)

  1. …Me parece que los anàlisis respecto a la ninfomanìa, desde una visiòn muy racional…Es posible alguna falla neurològica, es posible una alteraciòn en los procedimientos cerebrales, para conformar las maneras de sentir, de “sentir lo que siente”, puesto que existe una desproporciòn que lleva a conductas de manera persistente…la persona està prisionera de esos arrebatos, la molestan, pero no puede liberarse…una visiòn mùltiple, desde lo biològico, lo cerebral, lo neurològico, lo cultural, lo subsconciente…puesto que personas religiosas, pueden llegar incluso a matar a los “aberrantes”, por ser auxiliares del demonio…matar por Dios, los libera de todo juicio de manejo de ira, de sensatez, de buen sentido…Incluso, es posible suponer, que las ciencias actuales, no puedan explicar y manejar estos comportamientos…

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    • En cierta forma creo que, dejando de lado el aspecto meramente neurológico del asunto, la ninfomanía puede caracterizarse como cualquier vicio, algo que tú mismo apuntas: «la persona está prisionera de esos arrebatos». Y cabe recordar lo que dijo alguien sobre cualquier adicción: «es exquisita y lo deja a uno insatisfecho» (Wilde). Tampoco creo que se pueda explicar total y detalladamente el problema en cuestión, pero espero que con el tiempo se logre el conocimiento necesario para hacerlo.

      Muchas gracias por comentar, Pedro. 😉

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