Una pequeña masacre [sueño transcrito]

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[Este escrito es el recuento de un sueño reciente, de fecha 22/11/14, del que desperté a la 1:39 AM. En una antigua ocasión también transcribí un ensueño del que me levanté con las manos temblando, pero al terminar todo como paso previo a publicarlo, declaré que no volvería a hacer lo mismo a menos que se tratara de un sueño con contenido más original, más propio. Se entenderá que haya decidido esto si se tiene en cuenta que el anterior era la continuación imaginada de una película de animación: https://jsaaopinionpersonal.wordpress.com/2013/12/07/a-bugs-life-2/

Este caso es lo que había estado esperando, todos los personajes y situaciones que se suceden unos a otros en el relato no fueron extraídos de película o libro alguna(o). Sin embargo, lo que sí marca un punto de diferencia es que en el caso de la «continuación imaginada de una película de animación», la transcripción del contenido del sueño fue más fiel al mismo, delimitando todo posible agregado posterior con la abreviatura de EÚ. A. INS., que significa «esto último [es un] agregado inseguro».

En este recuento lo único que permanece totalmente fiel al contenido de lo que vi y aún recordaba al despertar en la madrugada, son los hechos que he apuntado en la sección de ORDEN DE ESCENAS. Lo demás es relleno de mi propia creatividad para dar forma a la historia. Espero que se me disculpe que en esta ocasión haya sido menos fiel y estricto al desarrollar el sueño del que tuve que despertar abruptamente para no saber cómo terminaría]

Despierto. 1:39 AM.

NOTAS GENERALES: Hay dos escenarios principales. Un colegio que a la vez es liceo (primaria y secundaria), que tiene amplios espacios exteriores y que queda justo en el centro de una ciudad, adyacente a una plaza. Y, por otra parte, un edificio invadido donde las personas se acomodan como pueden en colchones lanzados al suelo. Entre los lugares secundarios de la trama está un restaurante lujoso construido con paredes de cristal (vidrio), adyacente a la plaza, un townhouse moderno donde viven tres mujeres (visitadas comúnmente por una doctora) y otros que son difíciles de recordar en este momento. Del colegio destacan al menos 4 muchachos que siempre están en conflicto pero que, dadas las circunstancias iniciales del sueño, nunca se habían enfrentado de forma tan directa dentro del instituto. Uno de ellos posee una escopeta de largo alcance y un mejor amigo algo tímido que le sigue como si de un profeta se tratase; sujeto A de ahora en adelante. El amigo tímido, sujeto AA, y el resto de los muchachos: sujetos B, C y D respectivamente. Las tres mujeres antes mencionadas serán E, F y G (la doctora que sigue el caso de una de ellas será H).

ORDEN DE LAS ESCENAS:

1. En el edificio invadido, una radio no deja de sonar, locutor de 39 años que cumple 40 ese mismo día no deja de mencionarlo; da publicidad a su Twitter y habla de cuestiones sin importancia. Personaje omnipresente en la historia identificado con el propio narrador, despierta sobre un colchón individual que no tiene sábanas ni cobijas. Sólo lleva una franelilla y un boxer holgado y largo. Una babosa se arrastra junto a su cama y se sube a ella con una rapidez que no parece natural. El P. O. N. (personaje omnipresente y narrador) parece estar en un estado de semi-inconsciencia todavía, cree que la babosa es la que recibe y emite el programa del locutor narcisista. Se acuesta de nuevo, sueña con una competencia escolar.

2. En el colegio, enfrentamiento competitivo alentado por los profesores. Juego parecido al escondite. En la plaza, tiroteo del sujeto A seguido por AA, donde mueren algunos inocentes y algunos seguidores de B, C y D.

3. En el restaurante, G recibe el impacto de una bala de la escopeta en el muslo izquierdo, es anciana, lleva pantalones estilo campana, años 70, de un color dorado brillante; el suéter del mismo color. Ninguna de las personas de las mesas adyacentes ni el personal del lugar se ha dado cuenta de lo que ha sucedido, el proyectil ha atravesado el cristal sin provocar un estruendo y sin romper más que el pequeño espacio que necesitaba para entrar. Tanto E como F tratan de no alterarse y mencionan a H. Se preguntan si podrá acercarse a ayudarlas.

4. En la carretera, E, F y G van en una camioneta en dirección a su townhouse. G resiste como puede. Las otras dos discuten entre ellas que el celular de H tiene bastante tiempo defectuoso y que la única manera de contactarle sería yendo a su casa directamente. G piensa en los posibles sujetos que la querrían muerta, no piensa en ningún momento en A.

5. El P. O. N. se vuelve a levantar y, con ayuda de una pequeña piedra, lanza lejos a la babosa que le había ensuciado su cama. La pequeña vuelve a subir, y el locutor repite sus líneas insistentemente. PON se levanta de lo único que tiene aparte de su ropa y se dirige a la computadora de la comunidad (E. Ú. AI), espera su turno, y revisa su perfil en una página de encuentros entre personas del mismo sexo. Hay varios mensajes sin contestar, revisa rápidamente los perfiles de cada uno y los va eliminando, no le interesan en lo más mínimo. Se sorprende al ver un mensaje de A, con el cual acaba de soñar.

PRIMER ESCENARIO (recordable). Primer piso de un edificio mohoso, invadido. Una especie de cuarto sin paredes donde sólo cabe un colchón, encima del cual descansa PON en un profundo sueño. Apenas se despierta, escucha a un locutor: «Buenos días, señoras y señores. Hoy, XX-XX de 2014 me permito recordarles que es mi cumpleaños. Como oyen, este, su servidor, nació el XX-XX del año 75 y, hoy justamente, está en sus 40. Virgen pero contento. Del mismo modo les repito que mi cuenta en Twiter es @FMXcenter, de donde podrán obtener también mi página en Facebook. Noticias de última hora para que se mantengan informados, queridos escuchadores, digo, oyentes…». Mientras lo hacía ve cómo una babosa más ágil de lo normal se sube a su cama improvisada y va de forma casi ansiosa de un extremo al otro (desde donde posa su cabeza hasta sus pies). Nunca entra en contacto con su piel, pero, aún así, PON se aleja al otro extremo del colchón que está junto a una pared. Prefiere el moho y el frío a la secreción de una babosa. Vuelve a dormir.

SEGUNDO ESCENARIO (recordable). Cuatro columnas de jóvenes muchachos están dispuestos en círculo alrededor de dos profesores. Uno es el principal y otra su asistente. Uno: «Bueno muchachos, “otra” y yo pensamos en esta actividad como un ejercicio de desarrollo de la competitividad sana y la fraternidad entre los que podemos notar que están un poco enfrentados por cuestiones más allá que simplemente escolares. El objetivo del juego es que puedan intercambiar roles donde primero dos grupos serán criminales y los dos restantes policías, y, posteriormente, los que eran criminales pasen a ser policías y viceversa. No se permiten golpes bruscos ni gritos, los primeros dos grupos que harán de policías sólo recibirán como municiones ficticias estas bolitas de plástico blando que no harán daño a nadie. Los primeros grupos de criminales deberán detenerse y dejarse caer en el suelo de la forma más calmada posible si llegan a recibir el impacto de una de las bolitas, y esto es importante, sí y sólo sí, el mismo se da del pecho hacia abajo. Obviamente no se considerarán como válidos los impactos recibidos en los genitales, y si esto sucede, el o los policías que dolosamente cometieron tal infracción, serán retirados del juego y el ladrón curado milagrosamente. Para esto están la zona de la cárcel y el hospital adyacente, que está dirigido y representado por las alumnas de “otra”, un aplauso para ellas por su colaboración, por favor. Muy bien, estos dos grupos que están a mi derecha, ¿cara o cruz? Está bien. Todo listo, los que están a mi izquierda serán los criminales. Recuerden que no deben salir del patio del recreo porque necesitamos, “otra” y yo, ser testigos de cómo se desenvuelven. A la cuenta de tres… 1, 2 y 3».


(Intermedio)
Todos los cuatro grupos se dispersan. Cada uno le fue asignado un color de la bandera (que portan de manera visible usando franelas unicolores). Está el grupo amarillo, el azul, el rojo y el blanco (E. Ú. AI). El amarillo y el rojo son los criminales iniciales; el primero de ambos es dirigido por B, que usa una táctica evasiva, señalando las mejores formas de esconderse a quienes están a su cargo. El rojo es comandado por A, que invita a los otros a masticar chicle y lanzarlo a los rostros o cabellos de los policías que los persiguen; táctica ofensiva, claramente. Pasan 30 min, el silbato de «Uno» se escucha: la primera etapa ha culminado. «Otra» se encarga junto a las niñas de despegar el chicle cortando algunos mechones de cabello y recomendándole a cada niño que se haga un corte general en la barbería.

SECUENCIAS SIGUIENTES. Rojo y amarillo ahora son policías. Tanto A como B prefieren el uso represivo de la fuerza y se organizan de forma que existe una proporción 3/1 de policías con respecto a cada criminal. No hay conflicto de poderes, ambos tienen una causa mayor que persiguen con la misma pasión. Azul y blanco, antiguos policías ahora criminales, son una masa creciente de cuerpos tirados en el suelo del amplio patio del colegio. Todos inmóviles, esperando el sonido estruendoso del silbato que les devolverá su existencia.

TERCER ESCENARIO (recordable). Plaza amplia, que parece más una especie de parque natural con algunos bancos dispuestos y dispersos para la comodidad de los transeúntes. Multitud de árboles de diferentes tamaños están a ambos lados de los distintos caminos de cemento perfectamente puestos para el recorrido ordenado de todas las zonas de la plaza que carece de estatua central, donde sólo se puede hallar una escultura abstracta y una pequeña galería de fotografía en blanco y negro, sepia y color. En una de las amplias llanuras de césped recién cortado se enfrentan A y B seguidos de sus más fieles amigos, es decir, AA y BB respectivamente. B empuja a A con fuerza y este cae al suelo. Mientras se levanta con la ayuda de AA, saca una pistola y dispara al aire, el eco resuena a lo lejos, pero cerca no hay nadie para dar la alarma. Todo está tranquilo. B empieza a correr y BB le sigue. A sonríe con gusto y le da una palmadita en en un hombro a AA.

(Intermedio) A y AA se acercan a unas rocas inmensas, aún dentro de la plaza, que están rodeadas de árboles. El sitio preferido para los drogadictos, prostitutas y homosexuales. A esa hora de la mañana no había nadie cerca. A le entrega un cigarrillo a AA, que este rechaza amablemente sin decir ni jota. «Ah, con que no sólo eres maricón sino toda una señorita, muy bien. Mejor para mí». Se sientan uno junto al otro y A ve al cielo al mismo tiempo que fuma tranquilamente. Al terminar, golpea a su amigo en un brazo, para que se despertara de su ensueño. Le señala una zona entre las piedras que era una especie de callejón sin salida de formación natural y ambos se levantan para dirigirse allí. A se baja la bragueta, AA mira hacia todos lados, algo ansioso. Luego de que A orinara, se alejan un poco y A busca lo que había enterrado por allí: la escopeta de su abuelo. Desde los arbustos que están acomodados como un cerco alrededor de los árboles que rodean a las rocas, se escuchan sólo tres disparos. Una mujer embarazada, y un muchacho de unos 17 años caen en la grama. La joven que sostenía la mano de su novio grita de horror, el proyectil atravesó su cerebro y salió por la frente.


SECUENCIAS SIGUIENTES.
E, F y G comían en un restaurante lujoso, exclusivamente italiano, cada una de ellas una forma distinta de pasta y salsa. El impacto no se oyó. G, al pasarse una servilleta por sus labios, sintió el dolor inmediato y ahogó un grito al tiempo que golpeaba la mesa. Un mesero se acercó y E le señaló con la mano que no era nada serio. F miró con perspicacia a G y le preguntó en un susurro qué pasaba. Antes de responder, G se encorvó para verse la entrepierna, una mancha de sangre había dañado su pantalón preferido. Pagaron la cuenta en efectivo y salieron apresuradas, un murmullo general y unas risitas indiscretas se esparcieron por todo el restaurante al notar que una anciana de 70 años había «roto fuentes».

CUARTO ESCENARIO (recordable). Camioneta familiar marca Toyota, año y modelo desconocido (olvidado). E maneja tan rápido como puede y F mira constantemente a G. «¿Dónde estará H?», pregunta E, «justo cuando una más la necesita y seguro está teniendo sexo con su novio veinteañero». «No lo sé», responde F, «y además su teléfono lleva dañado una semana, ¿no lo recuerdas? Todos estos días le hemos tenido que buscar en su casa para que atienda a mamá». G, con los ojos cerrados, intenta recordar quién la querría muerta, piensa en sus esposos aún vivos, en algunos hijos abandonados a su suerte, en una hermana que aún está en Europa, en todas sus sirvientas, pero no pasa por su cabeza, en ningún momento, A. Mientras resiste como puede, se pasa una temblorosa y venosa mano por su obscena y sucia vagina, quiere sentir placer por última vez.

(Intermedio) Estacionamiento de un townhouse moderno. E y F se desabrochan los cinturones y una se va a abrir la reja y puerta principal mientras la otra se baja a ayudar a G. La encuentra muerta y llora sobre su cadáver.

SECUENCIAS SIGUIENTES. PON se despierta otra vez. La babosa sigue rondando por su cama… Aún no le ha dejado la impresión de su asquerosa secreción en su piel, pero se acerca mucho. PON toma una piedra con la que habitualmente mata a las cucarachas, y lanza al animal lejos de su colchón individual. Este vuelve rápidamente al mismo sitio y se escucha la voz del mismo locutor: «Pequeña masacre en la plaza central de esta ciudad, señoras y señores. Tres objetivos, todos muertos. La policía no tiene ningún sospechoso todavía aunque, según declaraciones del máximo representante de este organismo ante la prensa, es decir, Alberto Pardo, se cree que esto está relacionado con la población “barriosa”. Cito las palabras del señor Pardo: “creemos que este asunto se resume en una simple demostración de poder y astucia por parte de la mafia de los barrios”. ¡Pero no pongan cara e’ culo ante este asunto, señoras y señores! Recuerden que estos asuntos, al mismo tiempo que nos asustan nos recuerdan lo valioso de estar vivitos y coleando. Ja ja ja. Y por eso les recuerdo que este, su servidor, está en su 40 cumpleaños hoy, dado que nací el XX-XX del 75. Pueden felicitarme escribiendo sus mensajes a la cuenta de Twitter @FMXcenter».

QUINTO ESCENARIO (recordable). Sala común del primer piso del edificio. A un lado de la misma sólo hay tres muebles bastante viejos y ahuecados, ocupados todos al tope por algunos residentes del edificio, que no hablan entre ellos, sólo toman café. Del otro lado hay ciertos alambres tensados que se apoyan en otra pared, donde hay mujeres recogiendo las ropas secadas al sol, y algunos hombres desnudándose para poder vestirse e ir al trabajo. PON avanza directo hacia el fondo del pasillo. Tiene tres personas por delante, no importa. «¿Quiere café?», el vendedor ambulante la sonríe. «Sí, gracias», se pasa una mano por el cabello y rebusca en su boxer. Encuentra algunos billetes de bajo valor y se los ofrece al vendedor, este los rechaza con una sonrisa y le da su café.

(Intermedio) Revisa sus distintos correos electrónicos, la página donde es editor, su Facebook y su Twitter. Sabe que no puede ver porno en la mañana, así que evita eso. Luego se dirige a una red social específica para encuentros. En su perfil se reflejaba su sinceridad y franqueza, ahí estaba escrito que no poseía mayores bienes aparte de su colchón y su ropa, y que vivía en un edificio invadido y mohoso. Muchas personas sólo le escribían para expresarle su compasión (que no les llevaría a tomar ninguna acción) o simplemente para burlarse. Revisó rápidamente los mensajes y notó que la mayoría se ubicaban dentro de estos dos grupos. Sin embargo, el más reciente, que no tenía más de 15 min de enviado, parecía otra cosa. Se volteó y le preguntó al primero de la fila detrás de él cuál era la hora. «No me importa un carajo, marico. Termina ya de usar la computadora comunitaria». Revisó la hora de la computadora, que parecía acertada. Se extrañó ante el nombre tan simple de quien le había escrito y decidió abrir su perfil. Una sonrisa pícara de adolescente se mostraba en toda su plenitud, tenía los ojos verdes y piel morena. Cerró el perfil y volvió a leer el mensaje: «Ji ji ji. Hola amor…». Se levantó y salió corriendo de la pequeña sala, todos los que hacían cola lo miraron extrañados. El próximo que se sentó se rió y dijo a todos los demás: «Parece que a este pedófilo no le gusta que le digan “amor”, qué puto. Ja ja ja». Los demás sólo sonrieron. PON estaba acostado boca arriba en su colchón, se comía las uñas compulsivamente y no notaba que la babosa por fin le había alcanzado. En su mente sólo podía pensar en los ojos verdes y a quien le pertenecían: A.

Despierto. 3:57 AM.
Transcrito todo el sueño de esta madrugada.

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